“…prosigo hacia la meta…”

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios” (Filipenses 3:13-15). De esta misma manera Isaías profetizaba diciendo: “Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra.” (Isaías 62:6-7). ¡Señor, danos de tus fuerzas para nunca callar, ni de día ni de noche, hasta que veamos Tú gloria en nuestra Venezuela indígena.! Que como el atleta en la carrera, nunca quitemos nuestra mirada de la meta : una iglesia indígena llena de Tú gloria. Amén














